Fernando García Pañeda me dijo una mentira y me hizo una petición. La mentira fue que nunca había escrito un relato corto y la petición que despedazara su libro sin piedad si lo veía procedente.

Yo le respondo con un desmentido y una decepción. El desmentido es que Julia, Lento y grave, la tercera parte del libro, aunque no es un cuento en stricto sensu, y sí es verdad que es una historia ligeramente extensa, tal y como yo lo entiendo sí es un relato, un magnífico relato además. La decepción para Fernando va a ser, como ya ha quedado claro, que no se me ocurren demasiadas cosas negativas sobre su libro: Tres Gymnopedias.

Vayamos por partes. Hace un par de semanas Fernando y yo intercambiamos nuestros libros. Resulta que a pesar de vivir a escaso número de kilómetros el uno del otro (en Vizcaya) lo convinimos en un blog mexicano. Ya con el libro en las manos lo primero que intenta el lector es averiguar qué diantres puede significar tan enigmático título para después concluir que en realidad lo que importa son las protagonistas del libro, tres hermanas, y la estructura de la novela, tres historias.

Avisado por Fernando de que podía comenzar el libro por cualquiera de las tres historias decidí hacerlo por la última, y también decidí que tal vez podía hacer una reseña de cada una de ellas, a ver si así al menos en una “destrozo el ego de Fernando”. El primer tiro me ha salido por la culata, ya que, como he anunciado, Julia, Lento y grave es un trozo de literatura de alta calidad. Fernando cocina, y mucho, lo que cuenta, pero el resultado es de fácil digestión. En la parte del libro que he leído hasta ahora narra dos momentos importantes en la vida sentimental de la protagonista entrelazándalos con sumo cuidado hasta que al final los engarza de forma definitiva.

Pero quedan Enma y Celina. Quedan dos Gymnopedias…