Este post fue publicado originalmente en el blog de Librista, comparador de e-readers

Siempre he pensado que las bibliotecas públicas, tal y como las conocemos, son algo revolucionario, un bien cultural de inmenso valor, y que nos nos detenemos a pensar en ello por la sencilla razón de que siempre han estado ahí. Casi que me queda la duda de que, si no existieran, plantear su creación podría ser considerado una locura por más de algún representante de nuestro mundillo cultural.

Dado que la marea del libro electrónico es imparable, ha llegado el momento de que las bibliotecas se adapten, y dejen de dar la espalda a la nueva realidad. Imagino que los grandes grupos editoriales pueden sentir cierto vértigo al pensar en sistemas gratuitos de préstamo de e-books, pero siendo prácticos seguro que reconocen que es mejor dar una alternativa legal, y que puede ser controlada, a los lectores, que esperar a que las webs de descargas, vamos a decir no consentidas, ocupen su lugar.

Y hablando de ocupar lugares, si desde los estamentos públicos, y si desde el sector editorial español no se cogen las riendas de este tema, habrá grandes empresas que estén deseando hacerlo. La semana pasada dabamos en este mismo blog varios ejemplos de ello. Por un lado, los movimientos de Kobo, que ha puesto en marcha un programa piloto de formento del e-book, con la colaboración de la biblioteca de una ciudad australiana. Y por otro lado, mucho más cerca, el acuerdo cerrado por Amazon con la Casa del Lector, del que también os hemos hablado aquí, para crear lo que han denominado como Zona Franca de Lectura Kindle.

De igual modo que defendí el derecho de ambas partes a firmar ese acuerdo, ya que aunque la Casa del Lector cuente con inyecciones de dinero público es un organismo que funciona de forma independiente, tengo muy claro que el futuro de las bibliotecas PÚBLICAS españolas no puede dejarse en manos de Amazon por muchas razones. La más importante es el hecho de que los e-books de Amazon forman parte de un ecosistema cerrado, y solo pueden leerse en dispositivos Kindle, (de Amazon, por supuesto), o mediente el uso de aplicaciones creadas por el gigante americano para tabletas o smartphones.

Por eso creo que la noticia que podemos leer en El Confidencial llega justo a tiempo: la inversión, por parte del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, de más de 2 millones de euros para sacar a concurso la ejecución de una plataforma de préstamo digital de libros que puedan ser leidos en cualquier tipo de dispositivo. Tiempo habrá para hablar de ello cuando, primero, se sepa qué empresa gana el concurso, y segundo, cómo va a hacer las cosas

De momento, un inciso hecho desde el blog Actualidad Editorial, para que tampoco sobredimensionemos esta iniciativa: se trata de 1.400 e-books para su préstamo en bibliotecas, pero no de 200.000 como comentan en algunos medios; al parecer ha habido cierta confusión entre el número de licencias para la lectura, y el número de ejemplares.

A %d blogueros les gusta esto: