Sí, sí, escrito como suena: viviría, que para hablar bien siempre hay tiempo. Una novela que me ha hecho recordar de manera simultánea la magnífica e hilarante Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza, y algunos de los mejores sketches de un programa que no todos conoceréis: Vaya Semanita.

Como ya he dicho en alguna ocasión no es raro que me compre un libro sin conocer al autor, guiándome de lo que me cuentan en la contraportada, y si lo que me cuentan es esto:

“El detective galáctico José Miguel López Belausteguieta, alias Cosmic Josemi, bebedor empedernido, trisexual y ludópata del mus que vive en el planeta La Margen, es contratado desde el planeta Nueva Euskadi para que baje al terrorífico planeta Tierra a cumplir una peligrosísima misión: recoger los restos del cadáver de cierto prócer, sin cuyo ADN el ordenador que gobierna Nueva Euskadi no funciona como es debido. Pero los infames habitantes del planeta enemigo Tauro no están dispuestos a que en Nueva Euskadi se salgan con la suya…”

Ya de entrada la tentación era muy grande. Si Sabino viviría es una novela de ciencia-ficción (eso sí, ciencia-ficción cañí) que se ríe de muchas cosas, empezando por el nacionalismo vasco, continuando con determinadas nostalgias del nacionalismo español, y terminando con la Universidad (que por cierto, está en la Luna). Hablar de la actualidad, pero “ubicándola” en una época muy lejana permite abrir el enfoque hasta frisar el absurdo más absoluto con la tranquilidad de que “todo es posible dentro de 1.000 años, ¿por qué no?“. Reirse de todo, pero sin dramatizar, porque casi cualquier situación puede ser divertida, realmente muy divertida, así que con estos mimbres Iban Zaldua escribe una novela entretenida, que rebosa ironía en cada página y protagonizada por el antihéroe perfecto: ¡Vasco y trisexual, nada menos!

Se me olvidada: han sacado la novela en edición de bolsillo, en Punto de Lectura.

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