La culpa la tuvieron los malditos recortes. Las instituciones que albergaban a los miles y miles de zombies estaban totalmente colapsadas, no quedaba ni un solo euro, y la gran mayoría de los enfermos serían devueltos a sus casas.

Cuando María levantó el auricular del teléfono sabía lo que le iban a decir, pero no entraba dentro de sus planes que Antonio volviera a casa esa misma tarde.

… y no se preocupe, se le subirá la pensión un 3%, aunque tendrá que pagar aparte las medicinas de su marido.

Lo subieron a casa entre 2 enfermeros, y lo dejaron atado en la vieja cama de matrimonio.

Tenga cuidado, señora, a pesar del zombielac muerden, se lo aseguro.

Y allí se quedó, mirando directamente a los ojos vidriosos de Antonio, y a un pequeño hilo de baba que no acaba de caer nunca. Algo había allí dentro de su marido, aquel que tantas palizas le había pegado, algo que estaba bien donde estaba.

Suspiró, y se fue a hacer la cena.

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