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15.05.2013 in Literatura, Literatura digital by lavigaenmiojo Comentarios desactivados en ¿Qué me compro, una tableta o un e-reader?

¿Qué me compro, una tableta o un e-reader?

Este post fue publicado originalmente en el blog Generación Young, el día 28 de septiembre de 2012 bajo el título Diferencias entre una tablet y un e-book.

La principal motivación para escribir este post es que en ocasiones me he visto envuelto en las redes sociales, prácticamente sin quererlo, en discusiones en las que volaban de un lado a otro afirmaciones del tipo “Un e-reader es una mierda, lo que vale es un tablet“. La realidad, al menos en mi opinión es que el quid de la cuestión al hablar de este tipo de gadgets, más que en las bondades del producto, está en las necesidades del usuario.

A grandes rasgos podríamos decir que un e-reader sería el aparatito idóneo para los grandes lectores, y que un tablet sería la compra adecuada para aquellos que buscan un dispositivo que les permita navegar, ver contenido multimedia y utilizar las redes sociales, sin las limitaciones de tamaño y usabilidad que pudiera tener un smartphone cualquiera. Pero voy a dedicar unos minutos a matizar estas afirmaciones centrándome en las diferencias que presenta cada tipo de gadget.

Diferencias entre tablets y e-readers

La principal característica de e-reader es la tecnología de su pantalla. Estoy hablando de la tinta electrónica (e-ink), que posibilita que la experiencia de lectura sea muy similar a la del papel, ya que la pantalla no es retroiluminada (no emite luz). Esto tiene varias consecuencias positivas adicionales, como que la vista del usuario no se “cansa”, como cuando estamos muchas horas delante de una pantalla que emite luz. Otra consecuencia es que la batería del dispositivo dura mucho, ya que prácticamente solo se consume energía cuando se pasa la página. Dependiendo de nuestra velocidad de lectura podríamos estar semanas sin cargar el aparato. Y por último, pero no menos importante, estamos hablando de aparatos mucho más ligeros que los tablets.

El reverso de la moneda es que el e-reader no te va a servir para navegar por Internet (esto es cierto a medias, ya que sí puede permitir una navegación sencilla, por ejemplo, por la tienda de e-books de referencia), ni para actualizar tus redes sociales. Tampoco es un dispositivo idóneo para ver contenido multimedia. Básicamente, por muchos extras que nos digan que tienen, estamos hablando de un aparato perfecto para leer, pero solo para leer.

Hablamos ahora de los tablets. Sus puntos fuertes, casi, casi, los hemos explicado al hablar de las debilidades del e-reader. Un tablet sirve para un montón de cosas: navegar por Internet, usar las redes sociales (además cada una de ellas tiene su aplicación para que el uso en los tablets sea lo más cómo posible), visualizar contenido multimedia, como vídeos o e-books “enriquecidos”. La pantalla táctil (capacitiva o resistiva) hace que la experiencia de uso sea cómoda e intuitiva.

¿Pero sirven para leer e-books? Por supuesto que sí, además gracias a las diversas aplicaciones de lectura puedes leer los e-books en cualquier formato. Ahora bien, si eres un gran lector, te faltarán las ventajas del e-reader: se te cansará más la vista, la experiencia de lectura difiere mucho de la de un libro en papel, el dispositivo pesa un pelín más de la cuenta, y tendrás que cargar la batería mucho más a menudo que con un dispositivo de tinta electrónica.

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