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Este post fue publicado originalmente en el blog de Librista, comparador de e-readers, bajo el mismo título, el día 23 de noviembre de 2013.

He defendido a Amazon en más ocasiones de las que me gustaría, y no porque su forma de hacer las cosas me parezca ideal, sino porque no le veía sentido a muchos de los ataques que se hacían al gigante americano, y porque creo que hay muchas cosas que hacen bien, que son innovadores, y que su programa de autopublicación KDP ha supuesto una gran oportunidad para muchos autores indies.

Pero hoy, al hilo de la noticia que voy a comentar, me apetece decir una cosa que no me gusta nada del entorno Kindle.

drmMe refiero al hecho de que están vendiéndonos libros con DRM, y que mucha gente no lo sabe. Es cierto que su DRM no es un obstáculo para la compra, en eso el DRM de Adobe se lleva todos los premios, pero no estaría de más que como mínimo Amazon avisara de qué libros llevan DRM y cuáles no, para saber qué e-books estoy realmente comprando, y de cuáles, una gran mayoría, simplemente estoy adquiriendo el derecho a su lectura, sujeto además a incertidumbre de cara al futuro.

Toda esta parrafada nace a causa de una noticia referida a un posible cambio legislativo que nos viene desde Francia, y que me ha parecido francamente interesante. La idea es que los e-books sin DRM paguen menos impuestos que los que vienen con ese tipo de protección. Si actualmente todos los libros electrónicos están gravados con un 7% de IVA en el país galo, a partir del día 1 de enero de 2015, (incertidumbre, falta demasiado tiempo), los e-books sin DRM pagarán menos impuestos aún, un 5%, mientras que los protegidos pagarán un 19,6%.

Mientras, en España, a día de hoy todos pagan un vergonzoso 21% de IVA, que significa que tanto en la teoría como en la práctica no son considerados un libro, sino un ¿servicio?

Puede que de aquí a la puesta en marcha de la legislación la UE la pare. Actualmente solo se me ocurre calificar como cachondeo que algunos países se plieguen a las directrices que vienen desde arriba sin cuestionarlas, mientras que otros hacen lo que les da la gana. Luego que nadie se queje que los e-books de Amazon solo vienen gravados con un 3% de IVA. El problema estriba en que Luxemburgo, donde han puesto su sede en Europa, tiene establecido ese impuesto, y que cierta armonización fiscal en los países que forma la UE es simplemente un sueño lejano y psicotrópico.

Soy muy consciente de que probablemente el enfoque de las autoridades francesas al lesgislar de este modo es negativo, es decir, castigar a Amazon y otras empresa fuertes como Apple. Permitidme una vez más que enfoque en positivo, es decir, premiemos a todas esas pequeñas editoriales que están haciendo un trabajo digno, encomiable y valiente, y que han apostado por publicar sin DRM como forma de respeto al lector, la pieza más importante del universo editorial, la que muchos olvidan. Ellos no.