Ahora que llegan las Navidades los que somos padres nos embarcamos en una desenfrenada carrera por encontrar el juguete adecuado. De mi infancia, (los recuerdos empiezan a llegar difusos) recuerdo con especial cariño un juego llamado Cheminova, con el que, ¡iluso de mi!, soñaba descubrir algún extraño compuesto químico de efectos letales.

Lo que he encontrado trasteando en el blog Indarki ¡él también tuvo el Cheminova! es bastante, bastante más interesante, aunque a día de hoy un poquito ilegal y va a hacer que más de uno se lleve las manos a la cabeza.

Resulta que en 1951, y antes de ser prohibido, se vendió durante un año en Estados Unidos el juego que veis en la fotografía, de naturaleza similar al citado “entretenimiento químico”, pero basado en la energía nuclear. Se llamaba U-238 Atomic Energy Lab y venía con su contadorcito Geiger y con fuentes reales de radiación de baja intensidad, uranio incluído.

¡Me lo pido! De algo hay que morir, mejor morir jugando.