Este post fue publicado originalmente en el blog Generación Young, bajo el mismo título, el dia 11 de noviembre de 2012.

Los-SopranoNo sé si a estas alturas quedará gente que aún menosprecie la calidad media de las series de televisión, en detrimento de un formato, la película, que siempre ha sido considerado vanguardia de la cultura, a pesar de que gran parte del cine que se hace, o al menos el que llega a las salas, es un producto meramente comercial.

Supongo que hay que reconocer que las series, como sin excepción son hechas para emitirse por la pequeña pantalla, son siempre comerciales, ¡la exigencia de resultados inmediatos, la audiencia, manda! También voy a reconocer que un tipo de series, las conocidas como culebrones, no tienen más aspiración que alargar la historia estirándola como un chicle. Pero hasta aquí voy a ceder, porque lo justo también es decir que hay series de gran calidad, construídas con más mimo que muchas películas, y con guiones y tramas que no tienen desperdicio alguno.

HBO y AMC, dos cadenas de cable detrás de grandes productos

mad-menEn un artículo de El País que firma Natalia Marcos, integrante también del blog Quinta Temporada, y que sabe muy bien de lo que habla, llega a decir que Si Shakespeare viviese hoy, escribiría para HBO. Me parece un ejemplo muy bien traído, ya que esta cadena está detrás de series que están triunfando en estos mismos momentos, como Juego de Tronos, y series que triunfaron en el pasado, como The Wire, A dos metros bajo tierra, o la impagable, para mí, Los Soprano.

Pensemos que HBO es una cadena de televisión por cable, que produce las series que emite, y que puede apostar por ellas con fuerza, cuidar el contenido al máximo, y además hacer apuestas arriesgadas, series que de entrada alguna cadena generalista podría no comprar. Se me ocurre que un ejemplo muy similar es AMC, otra cadena de cable, en su caso responsable de dos títulos de máxima actualidad: The Walking Dead y Mad Men.

No sé, si como dice Natalia en su artículo, las series llegarán a ser algún día consideradas como el octavo arte, pero algunas en concreto creo que sí lo merecerían, como obras de conjunto, y por algunos capítulos en concreto, que son verdaderas perlas narrativas. De momento un Oscar sigue siendo mucho más importante que un Emmy, y recuerdo, por cierto, un capítulo de Los Soprano en el que un guionista intenta empeñar uno de estos premios de televisión sin éxito.

Quizás sepamos que algo está cambiando cuando los escritores escriban sus obras no pensando en una posible película, sino en una serie. ¿Os imagináis que Canción de hielo y fuego, la saga de libros que inspira Juego de Tronos, estuviera formada por una larga colección de novelas cortas en lugar de por siete extensas novelas? Especulemos, porque todo es posible.