Flor

No se sabe a ciencia cierta si Flor era dominicana, brasileña o colombiana; lo único seguro son dos cosas: que Flor ejercía la prostitución con algunos (bastantes) inquilinos de la residencia para la tercera edad El estanque dorado, y que se partió la crisma de muy mala manera intentado bajar hasta el suelo desde la ventana de la habitación de Aureliano.

El funeral de Flor fue digno de la mejor película de Berlanga. Una cohorte de viejos con boina y de meretrices de ropas escuetas, porque las rotondas y los clubes no esperan, echaban montoncitos de tierra sobre el ataud haciendo cola de forma anárquica pero disciplinada. Los ancianos lloraban, habían sondeando a las chicas y ninguna quería ocupar el puesto de Flor. Las prostitutas abandonaban el cementerio en silencio, de una en una.

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