Sentada en la taza del water suspiró y miró el predictor de nuevo; no cabía duda, dos rayas azules le hacían guiños maliciosos desde el test de embarazo. Era imposible, hacía dos años que no estaba con ningún hombre, no había cometido errores como emborracharse ni había tenido desfallecimientos extraños en ningún momento o lugar. Pero estaba el retraso, ya de dos meses, y el test..

¿Qué podía significar?

No podía entretenerse más. Se levantó, se subió las bragas y se puso a pensar en las tareas del día: ejecutar varios desahucios y una importante reunión con un capo de la mafia local. Ya tendría tiempo después para pensar en su embarazo.

A %d blogueros les gusta esto: