Este post fue publicado inicialmente en Librista, guía y comparativa de e-readers

Más que decir que estoy en contra del DRM, me gusta matizar que lo que estoy es a favor de no usarlo. Sí que pido, por lo menos, que se respete lo máximo posible al lector, y que no se le complique la vida a quien intenta comprar un libro y, en ocasiones, tiene que acabar desistiendo, por ejemplo, ante la complejidad que supone para un usuario no avezado, el paso por el DRM de Adobe, que es el que usa Libranda.

contra-el-DRMAmazon, y ahora otros como Nubico, por lo menos, han hecho los deberes para no hacernos la vida imposible, pero recordemos que, (excepto en los libros sin DRM), estás leyendo en la nube, lo que equivale más a un alquiler con derecho a uso, que a una compra.

De todas formas, siendo posibilista, prefiero que se bascule hacia fórmulas más amables con el lector. Una de las noticias de la semana en el sector, para mí, es que ahora que se van dando pasitos positivos, haya mentes pensando la forma definitiva de faltarle al respeto de forma clara tanto al lector, como al autor de la obra; aunque me imagino que habrá escritores que defiendan esta historia. Todo esto viene al hilo de lo que nos cuenta JJ Velasco en el blog Alt 1040:

Varias publicaciones alemanas han sacado a la luz que el Instituto Fraunhofer estaría desarrollando un nuevo tipo de DRM para ebooks que introduciría variaciones en los textos de los libros vendidos para ofrecer al usuario una “copia única” y así detectar la fuente de una copia pirateada.

¿Qué supone esto? La primera reflexión es que si son capaces de alterar, por muy ligera que sea dicha alteración, una palabra, dos, cincuenta, me da igual, la obra original, significa que ya todo vale, que les da igual todo. Yo, como autor, me negaría.

La segunda reflexión es que de nuevo buscamos abordar la perspectiva de la piratería desde la óptica del castigo, y yo creo, y aquí sí que se que mucha gente no está de acuerdo conmigo, que perseguir y criminalizar no funciona en este caso.

Y la tercera es que tal y como está planteado este invento, solo una persona podría ser penalizada, una persona que, paradójicamente, HA PAGADO por ese libro modificado en primera instancia. Y ahora hablo como comprador: me niego a comprar un solo e-book que no pueda ni siquiera prestar a un solo amigo por si acaso alguien lo difunde sin ser yo consciente de ello. ¿Para qué asumir un riesgo? Nunca en mi vida he visto una invitación tan clara a buscar el libro en cuestión de forma ilegal, ya que pagar por él puede tener peores consecuencias.

Más información sobre el nuevo DRM: El Instituto Fraunhofer diseña un nuevo DRM, el SiDiM