Arranca Lektu: 15 editoriales, 200 libros, adiós DRM

Arranca Lektu: 15 editoriales, 200 libros, adiós DRM

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Como os conté hace unos días estaba pendiente del nacimiento de Lektu, la plataforma de venta digital de e-books puesta en marcha desde Gigamesh, con el propósito de vender sus propios libros, y los de todas las editoriales que se quieran sumar, en formato digital, y cumpliendo una serie de premisas. La más importante de ellas, y la más necesaria para mí, es que van a trabajar sin DRM, sin protecciones que hagan molesta la compra.

pantallazo lektu

Tenía cierta curiosidad por saber cuántas editoriales se iban a sumar de entrada a la iniciativa, y lo que he hecho ha sido contactar con ellos, y ha sido David Fernández, ex-cyberdark, y director comercial de Lektu en la actualidad, quien me ha contado que suben la persiana, digital, claro está, con 200 títulos, y la presencia de 15 editoriales. La mayoría tiene ya el catálogo en la web, y alguna se sumará en los próximos días. A saber: Valdemar, Alamut (se unirán más tarde seguramente), 2709 books, Alberto Santos, Baile del Sol, Calamar Ediciones, Ediciones Sombra, Fanhunter, Fata Libelli, Ediciones del Cruciforme, Kelonia, Marcial Pons Historia, Palabaristas, Sinerrata, Sportula y Trama Editorial.

Pequeñas editoriales digitales a las que sigo la pista de forma habitual, como: Fata Libelli, de ciencia-ficción; 2709 books, muy nueva y que nace para ofrecer literatura africana de calidad; sinerrata, con los que tengo el inmenso placer de colaborar en redes sociales; Ediciones del Cruciforme, de Santiago Eximeno, que no para quieto… Son editoriales que ya trabajaban en la línea que defiende Lektu, así que casi era lógico que “estuvieran”.

Hay de todo, pero con un importante peso de la ciencia-ficción y la fantasía. No en vano, falta un catálogo por mencionar, el de la propia editorial Gigamesh, en el que no falta su joya de la corona: los 5 tomos publicados hasta la fecha de Canción de Hielo y Fuego, de George R.R. Martin, por supuesto, sin DRM, y a precios que van entre los 6 y los 9,5 euros.

En cuando a los precios, ya me había aclarado David Fernández que cada editorial fijará los suyos, pero que podríamos estar hablando de unos 6 euros de media, (bastante aceptable, a mi juicio), y que hay un poco de todo, desde 2 hasta 11 euros. Creo, incluso, que los libros de Ediciones del Cruciforme van a estar presentes en descarga gratuita.

Solo resta probar el proceso de compra, que realmente sea sencillo, y que no “eche para atrás” a ningún lector dispuesto a comprar. Sin duda, la ausencia de DRM ayudará a ello. Ya lo podemos comprobar, porque Lektu está online desde las 11 horas de esta misma mañana.

Lektu, la interesante plataforma digital que prepara Gigamesh

Lektu, la interesante plataforma digital que prepara Gigamesh

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lektulogoQuizás estoy lanzando las campanas al vuelo demasiado pronto, ya que de momento lo único que tenemos entre manos es la presentación de un proyectoque aún no se ha puesto en marcha, pero si se confirma todo lo que estoy leyendo creo que puedo decir que Lektu es una idea que se aproxima mucho a lo que algunos estábamos esperando.

Hasta ahora os he hablado en muchas ocasiones de editoriales digitales (100% o no), que venden sus e-books sin DRM. La mayoría de ellas pequeñas, con algunas iniciativas más grandes que se van sumando, como B de Books, o Click Ediciones. Ahora ya, parece ser que os voy a poder hablar de una plataforma de venta de libros electrónicos, con todo el contenido sin molestos DRM.

Una plataforma, sí, porque aunque está impulsada por Gigamesh, tienen pensado poner a la venta e-books de otras editoriales, y nos cuentan que ya hay entre 10 y 15 editoriales que se han sumado al proyecto, y me consta que otras están hablando con ellos para informarse sobre la naturaleza exacta de la idea.

Podéis seguir leyendo este artículo en Librista, guía y comparativa de ereaders

¡Los enlaces son Internet, estúpido!

¡Los enlaces son Internet, estúpido!


portada-abc-pirateriaPara el que no le gusten los exabruptos, otros titulares que he manejado para este post son Matar a la gallina de los enlaces para sacarle de dentro la tasa Google, y también No recaudes por mí, que prefiero las visitas. Aclaro también que en el desarrollo del artículo incluiré varios vínculos a medios convencionales para que ampliéis información, con la incertidumbre sobre si esto se podrá hacer en el futuro o no, sin pasar por caja.

El tema es que han conseguido que se modifique el articulado de la Ley de Protección Intelectual, y que no estemos hablando de piratería. Bueno, a medias, ya que por ejemplo, según veo en la portada de ABC que nos acerca Iñigo Sáenz de Ugarte, algunos han decidido meter todo en el saco del filibusterismo, para que no haya matices, lo mismo los enlaces a webs de terceros en las que poder descargarse algo, que los enlaces de los agregadores de noticias, tipo Menéame o Google News, que únicamente recogen un pequeño extracto una noticia, y envían al visitante a leerla al medio de origen. De esto, y de la tasa, ya bautizada como tasa google que les quieren cobrar por hacerlo, es de lo que me interesa hablar a mí.

Hace tiempo que los principales diarios europeos, y con ellos los españoles, tienen una guerra abierta contra los agregadores de noticias, cuando éstos lo único que hacen es proporcionales cantidades ingentes de visitantes. Hay quien dice que lo único que buscan son ingresos extra y no saben de donde sacarlos; también hay quien cuenta que este tipo de medios prefiere que se llegue a ellos a través de la portada, donde tienen los principales banners publicitarios. Si esto fuera cierto alguien debería contarles que es mejor un visitante entrando por una noticia que un hipotético visitante que nunca llega. Pero en fin, sigamos.

En el blog de Meneame han escrito un artículo bastante clarificador, explicando que las visitas que envían a los medios les suponen, a estos, ingresos importantes, (más que a la propia web de Menéame); mientras tanto, servicios como Google News, que parece ser uno de los que más preocupa a los periódicos, ni siquiera tiene publicidad.

Por muchas vueltas que le doy no entiendo cómo los medios pueden preferir poner en riesgo a estos agregadores, su existencia, que tantos visitantes les envían, a cambio de una tasa. Es lo que intentaba expresar con el titular de la gallina. Muertos los agregadores, se quedarán sin visitas, y sin tasa. Y no dudemos que si son avariciosos con este tema, que lo serán, los agregadores van a desaparacer, u optarán por no vincular a ningún medio que se beneficie dela tasa.

Probemos a ver qué pasa, pensará más de uno. Pero es que ya se ha probado, y los resultados son claros. Como reconocen en este artículo de el diario El País, mientras que en Alemania, donde hace tiempo se habló mucho de este tema, no ha pasado absolutamente nada, y los medios no se están decidiendo a cobrar la tasa largo tiempo demandada, en países como Bélgica, después de que Google retirara los enlaces a los medios que tanto protestaban, se ha acabado llegando a un acuerdo. Los enlaces eran necesarios, entonces.

En el caso español, si es cierta toda la información que se va filtrando, han decidido legislar de una forma aún más injusta y chapucera, para evitar, probablemente, que se repitan los casos citados. Han decidido que todos los que producimos contenido, incluso medios pequeñitos como el mío, estemos obligados a cobrar la tasa. Ojo, no que tengamos derecho a cobrarla si nos interesa, sino que no podemos renunciar a ella. Eso es lo que intentaba decir con el otro titular descartado: claro que quiero tener ingresos por producir contenido, pero prefiero trabajar codo con codo con quienes me envían visitas, no sangrarlos para que mueran. Ya intentaré rentabilizar esas visitas de algún modo. Como explican en Genbeta, la entidad encargada de recaudar la pasta va a ser CEDRO, y si no estamos dados de alta allí, pues nuestra pequeña parte ya se la quedará otro, probablemente los medios grandes.

Hay que aclarar que detrás de todo esto además del Gobierno, (yo no dudo que el gobierno del PSOE estaría actuando exactamente igual), está CEDRO, y está AEDE, la Asociación de Editores de Diarios Españoles. Todos actuando en un simpático todo por el blogger pero sin el blogger, para único beneficio de los diarios de viejo cuño. Porque lo honesto es reconocer que no todos los medios están en esa asociación; de los nativos digitales puede que ninguno. Me consuela bastante leer la opinión, que he vinculado en el segundo párrafo, de Iñigo Sáenz de Ugarte, subdirector de El Diario.es, donde se posiciona en contra de un despropósito de este tipo. También Escolar, en Twitter, me ha confirmado esto es así:

He explicado los dos titulares descartados. Me falta explicar el que finalmente he elegido, basado, como muchos sabréis en la frase que usó Bill Clinton, o un miembro de su equipo, en la campaña electoral contra Bush. Internet no tiene sentido sin enlaces, la navegación de una página a otra mediante hipervínculos es su esencia. Arremeter contra quien te vincula sin robarte contenido, ya que los agregadores, los que lo hacen bien, únicamente citan un pequeño extracto de la noticia, es arremeter de forma directa contra lo que significa Internet, esa herramienta que algunos no acaban de entender. Porque tal vez se trate solo de eso, de nostalgia de los tiempos en los que los oligopolios de la información no estaban comprometidos por la presencia de medios más pequeños, más libres, diferentes.

El e-reader busca su hueco, en USA y aquí

El e-reader busca su hueco, en USA y aquí

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Publiqué este breve artículo, originalmente, en el blog de la editorial Sinerrata, el día 30 de enero de 2014, bajo el mismo título.

ereaderUna de mis lecturas de esta mañana ha sido un artículo de Paula Corroto, en Diario Turing, el magazine sobre tecnología de El Diario, hablando sobre el panorama de ventas de tabletas y e-readers en los Estados Unidos; un país en el que siempre hay que fijarse porque lo que ocurre allí indefectiblemente acaba por trasladarse a España.

Realmente no da ningún dato que chirríe, ya que ya desde el propio titular constata lo que todos vemos a diario: las tabletas se venden muchísimo, pero a la gente que le apasiona leer le gusta hacerlo en e-reader; cuando no lo hace en papel, claro.

Un dato que me tranquiliza es que, aunque sea moderadamente, el número de hogares que tiene un lector electrónico sigue aumentando en USA, ya que realmente a veces temo por el futuro de este tipo de dispositivos.

Realmente los gadgets juegan su propio juego de las sillas: los ordenadores portátiles desplazan a los de sobremesa, empiezan a verse tabletas lo suficientemente potentes, y con teclados como periférico que pueden llegar a desplazar a los portátiles, las tabletas, (de nuevo), han arrinconado en parte a los e-readers, porque aunque sean peores para leer sirven para más cosas, y los smartphones son una especie de plaga bíblica que podrían llegar a desplazar, por ejemplo, a las tabletas de gama media-baja.

En todo este maremagnum, los e-readers buscan su hueco.

Javier Marías y el placer de tropezar dos veces en la misma piedra

Javier Marías y el placer de tropezar dos veces en la misma piedra

Este post fue publicado en primera instancia en el blog de Librista, comparador de e-readers, el día 23 de diciembre de 2013.

pirateriaHace ya la friolera de cinco años, una persona que escribe como los ángeles, Javier Marías, se descolgó con un artículo que solo puedo definir como triste, ya que se dedicaba a despotricar contra Internet, en general, pero eso sí, tras comentar que no sabía muy bien de que iba aquello, que el prefería su vetusta Underwood para escribir. Ya escribí en su día una especie de réplica a su speech sobre lo que el denomina la región ocultamente furibunda, y sobre nosotros, los cuatreros que pululamos por ella.

Ayer nos regaló una nueva perla cultivada, que ha llamado Las bandas de la banda ancha.

Voy a empezar por lo poquito en lo que estoy de acuerdo, porque lo hay, y me parece un tema interesante. Las operadoras de telefonía son las que día a día sacan tajada de todo el contenido que se mueve por Internet. De lo que se descarga, ya sea legal, ilegal o alegal, ya sean e-books, música o material audiovisual, pero también de todo el contenido compartido en las innumerables webs y blogs que pueblan Internet, no solo en los archivos. Y estoy convencido de que en lugar de agradecer a todos los creadores que les demos de comer, porque hoy en día las operadoras telefónicas sin Internet no son nada, probablemente están pensando en como sangrarnos por “permitirnos” difundir nuestro trabajo.

A partir de ahí Marías parece pensar que es necesario un gran gasto en banda ancha para la descarga de un e-book, ya que ha decidido destacar lo de banda ancha ya desde el titular. Sospecho que a él le sigue molestando la existencia de Internet, no solo la descarga de archivos, Y también vuelve a insistir, como ya hizo Javier Bardem en su día con el cultivo de tomates, en pergeñar extrañas comparaciones para explicarnos lo que supone la mal llamada piratería. Les gusta sin duda a algunos de nuestros creadores más afamados ponerse didácticos, y comparar la compra de libros electrónicos, por ejemplo, con la venta de zapatos. Supongo que así nos va, porque pensamos que es lo mismo vender un e-book que un zapato.

Da datos interesantes Javier Marías, pero eso sí, los usa como quiere. Por ejemplo, el dato que da para echar las cuentas de la lechera: de la venta de un libro de 20 euros el percibe 2. Habría mucho que hablar sobre eso, pienso, más allá de explicarnos que si vende 10.000 libros gana 20.000 euros, que ya nos lo habíamos imaginado.

Quiero detenerme en otro dato que da. Mientras que en España cada poseedor de un lector electrónico compra 0,6 libros, ese mismo lector en Italia adquiriría 4,4 libros, y en Francia 4,6. Para él está diferencia tiene su origen en que somos mucho más ladrones que los italianos, y en que nuestro gobierno mira hacia otro lado, mientras que otros gobernantes han puesto en marcha un montón de medidas chachipirulis para detener a los bucaneros. Asumo que en España la picaresca manda, y conozco gente que nunca pagará un solo céntimo por cultura, como la conocía hace 25 años. Pero yo creo que las causas de que muchos lectores no quieran pagar por la descarga de libros son muchas, variadas, y en gran parte diferentes a las que le preocupan a Marías. Y que, aunque solo fuera en ocasiones, podría probar a mirar hacia otro lado, no solo hacia sus lectores potenciales.

Por favor, no compres mi novela en Amazon

Por favor, no compres mi novela en Amazon

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Este artículo fue publicado, con el mismo título, de forma original en Librista, comparador de e-readers, el día 31 de octubre de 2013

VernonDownsCoverEn mi anterior post os hablaba del libro En los dominios de Amazon, firmado por Jean-Baptiste Malet, en el cual el periodista francés se dedica a desgranar todas las facetas, a su juicio negativas, y no solo en relación al sector editorial, del gigante americano. Como ya dije puedo entender la utilidad de escribir un libro así, siempre y cuando midamos con la misma vara de medir a todas las multinacionales que pululan por nuestros mercados.

Hoy toca hablar de nuevo de Amazon, e insisto, no tengo especial fijación con el tema, y también a causa de alguien que tampoco ve con simpatía a la empresa estadounidense, pero cuya forma de actuar he visto más lógica. Intentaré explicarme.

Yo considero a Amazon un actor más, demasiado fuerte, es cierto, pero porque los demás han pecado, al menos en el caso de España, de inacción a la hora de afrontar la revolución del libro digital. Y en ese contexto, entiendo a los autores, especialmente indies y autoeditados, que defienden a muerte a Amazon, porque les ha abierto una puerta al mercado, un acceso a millones de lectores. Pero de igual modo entiendo, y me parece lícita la postura de Jaime Clarke. Pero, ¿quién es y qué ha hecho o dicho el tal Clarke?

Pues Jaime Clarke es, claro está, escritor, y está a punto de publicar su segunda novela, Vernon Downs. Tal y como nos cuentan en Cnet ha pedido a sus lectores que no compren su libro en Amazon. Y por si acaso alguno piensa que lo ha podido hacer con cierta ambigüedad, únicamente decirle que ha creado una página web llamada Pleasedontbuymybookonamazon.com. Creo que más claro imposible.

El planteamiento de Clarke es simple: ha pedido a sus seguidores que adquieran la novela directamente a través de la editorial que la publica, Roundabout, a la que va a donar todos los beneficios que tenga el libro de aquí a abril del año que viene. Lo hace en defensa de las pequeñas editoriales, pero también en defensa de las pequeñas librerías, incluida la suya, ya que Jaime Clarke además de escritor es librero. Por ello, también ha decidido donar una parte del precio del libro a las  librerías, de cualquier rincón de Estados Unidos, que se animen a venderlo.

Mi opinión sobre el tema es también muy sencilla. En ocasiones he comentado que no todas las críticas a Amazon las veo lógicas, ni prácticas sino, en muchos casos, totalmente estériles, y que sería más lógico que nos dedicáramos más tiempo a construir, y menos a intentar derribar gigantes que ni mucho menos tienen los pies de barro. Pero de igual modo creo que un autor tiene todo el derecho a sugerir a sus lectores el mejor modo de comprar su libro. Ahora bien, luego cada uno hará lo que considere.