Hartos de juegos de palabras, de confusas metáforas, y de odiosas comparaciones que habían causado más de un disgusto, todo el pueblo en asamblea decidió, a partir de aquel instante, vivir al pie de la letra.

Lo primero que hicimos fue quitar el cartel de BIENVENIDO A LITERAL, cuando Nemesio se negó a cumplir su turno dando la bienvenida a los que llegaban. Lo sustituimos por uno más aséptico: ESTÁ USTED ENTRANDO EN LITERAL. Así, Patxi, al que, por pícaro, le decían mucho aquello de se-te-ve-el-plumero, se compró uno, porque en el fondo le encantaba que se lo dijeran. Aquí nunca llueve cántaros, ni las casas quedan más limpias que una patena.

Eso sí, con la juventud hemos topado; con la rebeldía típica de la edad, se empeñan en fumarse las clases.

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